IPE 2 · Viabilidad del proyecto

¿Cuánto necesitas para arrancar y de dónde sale?

Antes de vender el primer producto ya has gastado dinero: local, equipos, mercancía y unos meses de colchón. Aquí calculas cuánto necesitas, de dónde lo vas a sacar y qué te costará.

Cómo funciona

1
Cuéntanos tu proyectoUn nombre y tres preguntas rápidas: dónde trabajarás, qué vendes y si serás autónomo o sociedad. Así te enseñamos primero lo habitual en un negocio como el tuyo.
2
Elige y pon precioAbre cada apartado del inmovilizado y del activo corriente, marca lo que necesitas y pon su importe. ¿Falta algo? Añádelo tú.
3
Prepara el colchónMarca los gastos de cada mes y los de puesta en marcha. ¿Cuántos meses quieres tener cubiertos mientras arrancas?
4
Busca la financiación y cuadra la balanzaRecursos propios, préstamos, ayudas… Hasta que lo que necesitas y lo que tienes pesen exactamente lo mismo.

La regla de oro

Todo lo que inviertes tiene que estar financiado, al céntimo. Si falta dinero, no puedes abrir. Si sobra, estás pidiendo prestado de más y pagando intereses por ello. Al final esto tiene nombre técnico: balance inicial (activo = patrimonio neto + pasivo).

O carga un caso resuelto:
¿Vienes de otro ordenador?

¿Qué vas a montar?

Un nombre, una frase y tres preguntas rápidas. Las respuestas no te cierran nada: solo sirven para enseñarte primero lo habitual en un negocio como el tuyo.

Antes de empezar: todos los importes de esta herramienta van sin IVA. Te explicamos por qué en el siguiente paso.

Plan de inversión

Abre cada apartado, marca lo que necesita tu negocio y pon su importe. Si falta algo, añádelo en el apartado que le corresponda.

El colchón de tesorería

Abrir no significa vender. Los primeros meses entra poco dinero, pero el alquiler y los sueldos llegan puntuales. El colchón es el dinero que reservas para aguantar sin ahogarte mientras te das a conocer. Marca los gastos que tendrá tu negocio y pon su importe.

Plan de financiación

Ya sabes cuánto necesitas. Ahora toca decir de dónde sale cada euro: lo que ponéis vosotros (recursos propios) y lo que os prestan (recursos ajenos, que hay que devolver). Mira la balanza de abajo: tiene que quedar equilibrada.