Antes de vender el primer producto ya has gastado dinero: local, equipos, mercancía y unos meses de colchón. Aquí calculas cuánto necesitas, de dónde lo vas a sacar y qué te costará.
La regla de oro
Todo lo que inviertes tiene que estar financiado, al céntimo. Si falta dinero, no puedes abrir. Si sobra, estás pidiendo prestado de más y pagando intereses por ello. Al final esto tiene nombre técnico: balance inicial (activo = patrimonio neto + pasivo).
Un nombre, una frase y tres preguntas rápidas. Las respuestas no te cierran nada: solo sirven para enseñarte primero lo habitual en un negocio como el tuyo.
Abre cada apartado, marca lo que necesita tu negocio y pon su importe. Si falta algo, añádelo en el apartado que le corresponda.
Abrir no significa vender. Los primeros meses entra poco dinero, pero el alquiler y los sueldos llegan puntuales. El colchón es el dinero que reservas para aguantar sin ahogarte mientras te das a conocer. Marca los gastos que tendrá tu negocio y pon su importe.
Ya sabes cuánto necesitas. Ahora toca decir de dónde sale cada euro: lo que ponéis vosotros (recursos propios) y lo que os prestan (recursos ajenos, que hay que devolver). Mira la balanza de abajo: tiene que quedar equilibrada.